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14
ABR
2014

Aceptar lo que la vida quiere aunque sea distinto de lo que yo quiero

 

La ilusión del control

Puse todas mis fuerzas para conseguirlo, creyendo que yo controlaba la situación, que yo decidía. Me enfadé con la vida, por no conseguirlo. Sentía rabia, mucha rabia. Aprendí a entender mi enfado y después comprendí que era dolor, lloré, lloré y sigo llorando. Y por fin entendí que la vida también decide, que nosotros podemos hacer todo aquello para que sea posible, pero que en la vida nos pasan cosas que nosotros no decidimos y que el camino está en aceptar, conectar con nuestras emociones verdaderas aunque a veces sean dolorosas, ser conscientes, valientes con nuestra verdad, dejar nuestra máscara a un lado y seguir adelante, aceptando y confiando en la vida.

Aceptar lo que la vida nos da y nos quita es un camino de sanación, muchas veces sentiremos rabia, tristeza, enfado, dolor, alegría. Y desde la aceptación encontraremos la paz necesaria para continuar y seguir poniendo energía en aquello que nos hace vibrar. Cristina Izquierdo Terapeuta Gestalt

Joan Garriga, psicólogo y terapeuta Gestalt, nos explica que hay dos variables hacia la felicidad:

  1. Poner todas nuestras energías en aquello que nos mueve
  2. Sintonizarse con lo que la vida quiere aunque sea distinto de lo que yo quiero.

 

En palabras de Joan Garriga: “el asentimiento, la humildad, el guardar un lugar en el corazón a lo que la vida trae aunque no sea lo que queremos, es vital”. “Y esto no es resignación, es heroico”.

Sobre el autor
Pedagoga, coach y terapeuta Gestalt